Con mohos externos

También los podríamos definir como quesos afinados con mohos.

Su corteza puede tener colores muy diversos, protagonizados por microorganismos que se alimentan de los nutrientes del queso, modificando la textura y sabor del mismo.

Los mohos, levaduras y bacterias presentes en la corteza, van degradando los nutrientes del queso, originando cambios en la misma (modificando su aspecto) en su textura (se vuelven más blandos) y su sabor es más intenso y con matices fermentativos, vegetales, fúngicos que nos recuerdan a tierra y madera húmeda, hongos, etc

Rulo de cabra

De color blanco y algo rugosa su corteza. Desprende un olor característico y muy agradable a champiñón. Su textura se vuelve cremosa y fundente con el tiempo. Las notas cítricas y de nata dulce son dominantes y con un regusto final fúngico y de frutos secos crudos.

Gris de Montaña

Su corteza de color oscuro y heterogéneo es debido a la mezcla de mohos y levaduras que originan una textura fina, cremosa y muy soluble en la boca.

Briqueta de cabra

Su peculiar forma de ladrillo y su color blanco inmaculado, debido a la presencia de penicilum candidum originan cambios en su interior. Notas dulces abizcochadas se entremezclan con las de yogur suave bajo una exquisita textura cremosa y fundente de la pasta.