Frescos

La mayoría de los quesos frescos españoles, a diferencia de los franceses y otros europeos, son dulces y jugosos, con recuerdos a la leche limpia del animal que procede y a cereal dulce malteado. Estos quesos son de coagulación enzimática porque el cuajo juega un papel esencial en ellos.

Se elaboran indistintamente con leche de vaca, cabra, oveja y sus mezclas. La dosis de sal en muy baja (0,5 a 1%). Tenemos el tipo burgos para consumo inmediato y muy adecuado para dietas bajas en calorías, fácil de adquirir en cualquier supermercado o establecimiento de alimentación. En el sur de la península, zona mediterránea y Canarias los quesos frescos se prensan y al tener menos humedad se conservan por más tiempo y tienen más intensidad de sabor.

Por otro lado, tenemos los quesos frescos de untar, envasados en tarrinas y que son muy cremosos y untuosos. En su elaboración se añaden fermentos lácticos acidificantes y muy poco cuajo, de ahí su textura untuosa y sabor ligeramente láctico que nos recuerda a yogur. Estos quesos se presentan en múltiples combinaciones, a las finas hierbas, con ajo, especias, etc. También son muy poco salados.

Fresco de Burgos

Húmedo, jugoso y de gusto suave.

Fresco de Cabra

Cremoso y jugoso. De sabor fresco y caprino muy suave.

Fresco de Untar

Cremoso y untuoso. Láctico y con notas de yogur suave y poco salado.